El Banco de España aboga por extender los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), pero focalizando su diseño para priorizar en empresas viables tras la crisis y realizando un uso «eficiente» de recursos públicos ante el coste de la prórroga de este mecanismo, al tiempo que avisa de que se ralentizará el ritmo de salida de los ERTE de los más de 700.000 trabajadores que permanecen bajo ese paraguas.